La desaceleración y el pinchazo inmobiliario empiezan a dejarse notar. Tras el fuerte repunte registrado desde finales de 2007, el presidente de la Confederación Española de las Cajas de Ahorros (CECA), Juan Ramón Quintás, advirtió ayer de que lamorosidad en el sector seguirá subiendo hasta alcanzar el 3% en 2009.
Quintás indicó que la cadena "de injustificables errores y codicias" del sector financiero internacional ha provocado la situación actual. Destacó las dificultades para acceder a los mercados interbancarios, aunque subrayó que las cajas "ni se han despeinado ante esta situación".
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El País.es CLAUDI PÉREZ - Madrid - 24/05/2008
Avaricia 1/7
La codicia financiera es uno de los pecados más comunes de los inversionistas y se caracteriza por ‘vivir el momento’ sin pensar en las consecuencias a futuro y mostrarse siempre deseoso de más y más.Quien padece este mal suele excederse en los préstamos y gusta de tomar el camino rápido, aunque éste no sea el más seguro para obtener mejores ganancias.“Antes de pedir un crédito por mero impulso, sin pensar si puedes pagarlo muestra lo codicioso que se puede ser”, dice Carlos Aguilar, economista de la UAM.
La penitencia: no desees ni pidas lo que no puedes pagar. En lugar de hacerlo, ahorra y gasta sólo lo que tengas.
Soberbia 2/7
Creerse demasiado listo para manejar las deudas y pecar de confiado es un rasgo distintivo de este pecado.Quienes lo padecen generalmente se muestran reacios a pedir ayuda o aceptar consejos financieros, aunque estos vengan de los mejores analistas o consultores.En este caso, en el pecado está la penitencia, pues la soberbia financiera puede traer graves y dolorosas consecuencias, pues subestimar al mercado o los gastos te puede llevar a una caída dolorosa si no estás prevenido con algún plan de emergencia económica.
La penitencia: El director general de Fóndika, Juan Carlos Pelayo, recomienda siempre diversificar las inversiones y pedir asesoría antes de hacer cambios en tus finanzas.
Envidia 3/7
Este pecado se caracteriza por desear lo que tiene el vecino y es uno que sin duda todos han experimentado más de una vez.Además de envidiar los resultados de inversiones ajenas, aciertos bursátiles y nivel socioeconómico, los salarios y su disparidad son catalizadores de este pecado.“Es común que un trabajador promedio ambicione los altos sueldos que cada día están más lejos de su alcance”, dice Aguilar.
La penitencia: Si finges que eres rico y tratas de vivir como uno, gastando hasta lo que no tienes, sin duda terminarás en bancarrota. Mejor apuesta por la inversión y la disciplina de un presupuesto.
Lujuria 4/7
Si sólo buscas la satisfacción inmediata en tus inversiones y el placer de cada compra, eres víctima de este pecado.
Así como algunas mujeres se exceden comprando zapatos y algunos hombres artículos deportivos, el gastar por el puro placer de hacerlo te llevará indudablemente a un verdadero infierno financiero lleno de deudas.
La penitencia: en vez de estar pensando en qué puedes gastar tu dinero, planifica y descubre dónde puedes invertirlo para que al final, darte un lujo, no sea un pecado, pues tampoco se trata de que te prives de gustos y te conviertas en un asceta financiero.
Ira 5/7
Hay quienes viven en el shoping y gastan hasta lo que no tienen.La ira llega cuando al revisar el estado de cuenta, los pecadores montan en cólera porque no pueden concebir que hayan gastado tanto y buscan siempre a quien culpar sin tomar en cuenta que el control de sus finazas son exclusivamente su responsabilidad.“Cuando las deudas les llegan al cuello, estas personas siempre buscan culpables”, dice Aguilar.
La penitencia: Si no puedes pagar puntualmente tu tarjeta de crédito, es mejor que no excedas su uso, no sea que después tengas que culpar al banco por los ‘inmensos’ intereses.
Pereza 6/7
La falta de interés en las finanzas y el conformismo son las trampas de este pecado, en el que la mayoría de la gente cae.Estos pecadores piensan que no importan cuánto se esfuercen, nunca obtendrán metas financieras y prefieren dejar su dinero a la desidia.“Muchos no saben cómo utilizar el ahorro en su beneficio y desconocen los beneficios fiscales o de otro tipo que sus propias empresas les proporcionan. No manejan presupuestos y, peor aún, la mayoría ni siquiera sabe cómo sacar provecho de su Afore”, señalan los expertos en finanzas personales.
La penitencia: Haz un esfuerzo por enterarte qué planes de ahorro o inversiones te convienen y pon especial cuidado en el manejo de tu economía, recuerda que nunca es demasiado tarde para comenzar a ahorrar.
Algunos comen aunque no tengan hambre, y otros gastan de manera compulsiva, comprando cosas que no necesitan.“En este punto se debe tener especial cuidado con las famosas ventas nocturnas o promociones a meses sin intereses, pues además de que prácticamente ‘asesinan’ el presupuesto, las personas terminan por hacer compras emocionales de cosas verdaderamente innecesarias y costosas. Al final terminas pagando mucho más de lo que realmente vale el producto”, asegura el director de Fóndika.
La penitencia: Si vas a dejar que es espíritu consumista se apodere de ti, aprovecha las promociones de meses sin intereses para adquirir bienes duraderos. No vale la pena endeudarte y que sigas pagando durante dos años por algo que pudiste tener con unos meses de ahoro.
Estos consejos fueron elaborados por Tania M. Moreno
Fuente: CNNexpansión.com

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